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Nunca Más

¿De qué hablamos cuando decimos “dictadura en Newell’s”?
14 años sin elecciones limpias y transparentes: del 11 de diciembre de 1994 al 14 de diciembre de 2008 nunca hubo elecciones donde puedan competir al menos dos listas, debido a que el oficialismo mediante ardides ilegales desplazaba toda posibilidad de oposición. 14 años sin asambleas: en toda la era López las asambleas se convirtieron en brevísimas reuniones donde los barrabravas de turno llevaban los colectivos llenos de “socios” dispuestos a levantar la mano de modo obsecuente y sin ningún tipo de debate ni información. Eran un mero trámite, y cuando grupos opositores intentaban ser partícipes, eran expulsados violentamente. 14 años sin cuentas claras: el proceso tuvo como fin el enriquecimiento de los dirigentes a costa del patrimonio del Club. En ese sentido era indispensable la aprobación de todos los balances en las asambleas; balances que nunca transparentaron las finanzas, ocultando toda la información económica, manejada desde las oficinas de San Lorenzo y Entre Ríos (ex bingo Montparnasse y actual Farmacia) con total impunidad y sin ningún apego por las leyes. Sin registros, sin papeles, sin informes, sin rastros: la dictadura arrasó el patrimonio de Newell’s, a pesar de decenas de transferencias por millones y millones de dólares, dejando una deuda de unos 100 millones de pesos. 14 años de dirigentes mafiosos: cuando hablamos de dirigentes de la era López, no sólo hacemos referencia a los máximos exponentes, sino también al resto de los vocales y funcionarios, sin olvidarnos de las Comisiones Fiscalizadoras y Juntas Electorales, sin las cuales hubiera sido imposible completar el andamiaje del sistema. Todos fueron responsables y cómplices, todos sacaron provecho para sus bolsillos a costa del bien de todos. 14 años de una prensa adicta: los grandes medios de comunicación de la provincia fueron absolutamente funcionales a López, callando todo tipo de crítica y cobrando cuantiosas coimas por practicar de voceros del régimen dictatorial. Prácticamente no se salvó nadie, honrosas excepciones que dignificaron la profesión, pero por supuesto por fuera de los masivos diarios, radios y canales de TV. A ellos un caluroso reconocimiento y la gente sabe muy bien quiénes son, así como también todo el mundo conoce los “periodistas” que en nombre de cobrar un salario vendieron su pluma y su micrófono al servicio del poder corrupto. 14 años de complicidad de las autoridades: otra pata crucial fue la complicidad más obscena practicada desde los poderes públicos. Realmente asqueroso el comportamiento de varios jueces y funcionarios judiciales, desde los de primera instancia hasta la Corte Suprema de la provincia. Aquí también, casi no podemos destacar a ningún juez que haya sentenciado con justicia en esta provincia (recordamos al valeroso Juez Heitz). Los Tribunales de Pellegrini y Balcarce son el monumento a la impunidad y lo seguirán siendo hasta tanto no condene a los culpables. Pero no termina aquí, los funcionarios del gobierno provincial de Fiscalía de Estado, Inspección General de Personas Jurídicas, Ministerio de Gobierno, Ministerio de Justicia, hasta los sucesivos gobernadores, tanto justicialistas como socialistas, fueron directos cómplices y responsables de las más grandes irregularidades, haciendo “la vista gorda” ante cualquier situación anómala del Club. Tampoco podemos dejar de mencionar el triste y nefasto papel cumplido por la Municipalidad de Rosario en este tiempo, especialmente a la hora del pacto López – Lifschitz del 2008, tumbado gracias a la lucha popular, pero que significaba la clara expresión de la corrupción y sociedad político-mafiosa. 14 años de violencia: un sostén básico de toda dictadura son los grupos de choque. Para ello López y Nudenberg fueron construyendo año tras año una barra brava cada vez más poderosa, llegando a niveles muy peligrosos. Esa barra brava se llevó muchísimo dinero de las arcas de Newell’s, saqueando todo lo que podía, representando jugadores, con “salarios” fijos mensuales, con acceso a porcentajes de transferencia de jugadores, con la concesión del estadio cubierto y todo tipo de actividad económica del Club. Esa misma barra brava fue la que persiguió y golpeó cobardemente a los verdaderos hinchas de Newell’s en diversas canchas del país, ante la total pasividad de la policía. No mentimos si decimos que en algunos momentos, la barra brava era la real dueña del Club. 14 años de fracasos deportivos: en 14 años, 28 campeonatos, Newell’s que venía acostumbrado a obtener campeonatos en forma consecutiva, apenas triunfó en el Apertura 2004 (lo cual no desmerece la sexta estrella, orgullo del pueblo rojinegro y campeonato histórico). En el resto, apenas se destacan pocas participaciones protagonistas, ya que la mayoría fueron torneos mediocres. En Copas Internacionales pasamos sin pena ni gloria. Pero el mayor daño que se causó fue a las divisiones inferiores. Es allí donde la dictadura lopecista deja la peor herencia: tierra arrasada en lo que otrora era la mina de oro del Club, donde surgían los mejores talentos del mundo, para terminar siendo territorio de barras dueños de pibes, instalaciones en ruinas, y todo un trabajo de décadas desperdiciado. Entre 1994 y 2008 el Club fue más noticia en páginas policiales que por éxitos deportivos. 14 años de expulsión de ídolos: nos privamos de progresar de la mano del trabajo a largo plazo de nuestros formadores futbolísticos porque eran opositores a la “dirigencia”. 14 años de un Club cerrado: poco a poco, se fueron sacando y eliminando todos los deportes amateurs y los espacios de vida social. En un proceso que no fue inmediato pero sí continuo, no hubo más lugar para la práctica deportiva ni para que los socios concurran al Club para disfrutar de las instalaciones. Finalmente, Newell’s se transformó en un predio con candados y con acceso exclusivo para barra bravas. 14 años de hipocresía: así como todos los que ocuparon cargos en la gestión López son responsables, también lo son los numerosos y renombrados abogados, contadores, escribanos, médicos y demás profesionales que sirvieron para que la mafia se sostuviera. Porque estos personajes que en la vida cotidiana disfrutan de un magnífico pasar, caminan la calle mostrando sus autos lujosos y participan de reuniones sociales exclusivas, fueron los que se llevaron dinero perteneciente a Newell’s a través de defender a López y compañía. Dan clases en facultades, trabajan en Tribunales, tienen grandes oficinas, e incluso hasta hay quienes concurren a misa fielmente. Esta es la sociedad hipócrita que convive con nosotros en Rosario. 14 años de aprendizaje: a pesar de todo, Newell’s fue recuperado por su gente, por sus hinchas. La lucha, las movilizaciones, los reclamos, nada fue en vano. Cada uno aportó lo que pudo para dejar atrás esta etapa, y poder mirar al futuro con mucho optimismo, porque mientras el Club esté en manos de leprosos y los socios sean activos partícipes, no volveremos a sufrir algo similar. Se comprendió que es indispensable el compromiso, la fuerza de voluntad, el trabajo desinteresado y en conjunto. Newell’s necesita de todos, y por eso sus socios e hinchas deben ser quienes controlen profundamente a las sucesivas comisiones directivas: está demostrado que si no lo hace la gente, no lo hace nadie. Para que la historia no se repita, más que nunca es necesaria la participación en la vida del Club. Entre 1994 y 2008 Newell’s sufrió una Dictadura dedicada a saquear la institución, con dirigentes que hicieron negocios personales con el patrimonio de los socios. Encabezada por los nefastos Eduardo José López y Mauricio Nudenberg, nunca se animaron a dar elecciones ni en 1997, ni en 2000 ni en 2004, utilizando artilugios espurios, hasta que en 2008 la presión social ocasionada por la lucha de los hinchas se hizo insostenible para las autoridades y debieron someterse a comicios, que a pesar de haber estado atravesado de irregularidades notorias, sentenció el final del oscuro proceso lopecista. Sólo con la pelea en la calle, las movilizaciones, la presión mediática acompañada de presentaciones judiciales y administrativas, y la participación de los miles de socios y el protagonismo de los jóvenes fue posible recuperar la Democracia y el Club para la Gente. La gestión López se caracterizó por el autoritarismo más fuerte que se haya conocido en la institución, que se fue agravando año tras año desde su asunción hasta su culminación. Como una evolución que parecía pensada de antemano, fue cerrando el Club a sus socios, eliminando vida deportiva, política y social, deteriorando las instalaciones hasta su casi destrucción, expulsando empleados y clausurando espacios de contención. Intentó proscribir la Historia de Newell’s impidiendo el recuerdo y el trabajo de los verdaderos ídolos en el Club, olvidando gran parte de las glorias que nos hicieron grande, y generando una nueva cultura del hincha descomprometido, ausente, mero espectador y sólo concurrente a la cancha cada fin de semana, mientras los mercenarios de turno se llenaban los bolsillos y acumulaban poder. Las instancias institucionales como Asambleas fueron convertidas en escandalosos encuentros de barrabravas que cumplían su papel de levantamanos para los Memorias, Balances, Presupuestos, designaciones de Junta Electoral o hasta reformas del Estatuto, y de ese modo la Dictadura “legitimaba” su corrupto accionar ante las autoridades públicas de control. Todo este escenario estuvo impregnado durante los 14 años por la violencia y la persecución a los opositores, cuando esos mismos barrabravas funcionaban como grupo de choque antidemocrático para impedir la expresión y la participación de cualquier sector disidente con la conducción oficialista. Este sistema funcionaba tanto en las tribunas del Coloso, en las instalaciones e inmediaciones del Club, y en donde sea que haga falta para ocultar la trágica realidad que vivía Newell’s. Llegó a su punto máximo de violencia en la última etapa del régimen, cuando los grupos de tareas secuestraban y golpeaban a disidentes en cualquier cancha que jugara el primer equipo. La falta de vida democrática tuvo como finalidad esconder el saqueo económico perpetrado por los delincuentes que gobernaron el Club durante los 14 años. En este lapso de tiempo se vendieron decenas y decenas de jugadores por millonarias transacciones en dólares, totalizando cifras incalculables de dinero “ingresado” a las arcas de Newell’s. Podríamos armar varios planteles con los jugadores de primer nivel que se transfirieron en la era López. Sin embargo, las inversiones realizadas fueron infinitamente menores en relación a lo generado: apenas unas reformas del Estadio con construcción de dos tribunas, refuerzos y técnicos de valía contados con los dedos de una mano, y no mucho más que eso. En 14 años, y con las millonarias ventas realizadas, fue prácticamente nulo lo invertido. No sólo eso, sino que las finanzas del Club fueron vaciadas de un modo descomunal, dejando luego de su caída electoral un pasivo de alrededor de $100.000.000 (cien millones de pesos) según la auditoría realizada, que de todas maneras no arrojó cifras definitivas. Evidentemente es incalculable el saqueo sufrido por Newell’s en este tiempo, ocasionado por personajes siniestros cuyos únicos intereses fueron exprimir al máximo una fuente de ingresos sin controles, cometiendo ilícitos como administración fraudulenta, lavado de dinero, evasión impositiva, entre otros. Sin lugar a dudas, jamás se hubiera sostenido una Comisión Directiva con semejantes irregularidades sin la complicidad directa de las autoridades públicas. Fueron cómplices y socios de Eduardo López varios jueces y funcionarios de la Justicia Provincial y Federal, entre los que podemos destacar al fallecido Juez Rodolfo Brusch, el Juez Eduardo Domingo Oroño y la Jueza Alejandra Rodenas, los gobernadores Carlos Reutemann, Jorge Obeid y Hermes Binner, los intendentes Hermes Binner y Miguel Lifschitz, funcionarios de la Fiscalía de Estado, Inspección General de Personas Jurídicas, y renombrados abogados y contadores de la ciudad, que ostentan moralidad y religiosidad para su vida personal pero no dudan ni un segundo en trabajar defendiendo a delincuentes de guante blanco. Y por supuesto que tampoco debemos olvidar a gran parte del periodismo rosarino, que salvo honrosas excepciones y fuera de los grandes medios, cobraba coimas por ser voceros de la Dictadura o directamente entregaban su dignidad profesional por miedo a represalias. Recién cuando vislumbraron la caída de López, sobre el final del año 2008, comenzaron a opinar con algo de libertad. Los grandes multimedios, el poder económico, político, judicial y policial de Rosario, convivieron con López y le dieron aire cada vez que lo necesitaba. Para completar el panorama, todos sabemos que Newell’s vive y es Fútbol. En esto, la gestión López también fue un rotundo fracaso. En 14 años, 28 campeonatos profesionales, apenas obtuvimos un título de campeón, y clasificamos a dos Copas internacionales en las cuales pasamos sin pena ni gloria. Destruyó absolutamente las inferiores, arrasadas en calidad de jugadores y sin proyecto alguno. Bella Vista y Malvinas quedaron en pésimas condiciones edilicias y en material humano. Todo esto en un Club que venía en pleno ascenso deportivo, con sucesivos campeonatos en 1988, 1990, 1991 y 1992, además de jugar instancias finales de Copa Libertadores. No sólo frenó ese crecimiento futbolístico, sino que lo hizo retroceder y podemos decir sin temor a equivocarnos que nos llevará muchos años de trabajo serio para poder estar nuevamente a la altura que nuestra Historia reclama. La era López es una mancha oscura en la centenaria trayectoria de nuestro glorioso Club. Es un dolor que nunca se podrá borrar, y que jamás debemos olvidar para impedir que se repita. No lo hizo sólo, sino que la totalidad de sus Comisiones Directivas, Comisiones Fiscalizadoras y Juntas Electorales son tan culpables como el propio López, y es por eso que ninguna de esas personas debe continuar como socio de la institución y deben ser denunciadas ante la Justicia. La Expulsión y el Juicio y Castigo de ellos es fundamental, porque sólo con Justicia Newell’s podrá salir adelante, y ninguna de esas personas merece una nueva oportunidad en el Club, al haber avalado y sido parte de un proceso que tuvo la finalidad de destruir la institución. Dictadura y saqueo, Nunca Más en Newell’s. Ex comisión directiva (2004 – 2008): Pte: Eduardo J. López (VP 53299) VP 1º: M. Nudenberg (VP 23157) VP 2º: Miguel Muñoz (VP 51760) S: Marcos Lancillota (PA 49731) Pro S: Pedro Emiliozzi (VP 58785) T: Pedro A. Aramburu (VP 40423) Pro T: José Raúl García (VP 53492). S de Actas: R. Cattáneo (PA 58516) Ex Vocales Titulares: Sergio Almirón (PA 126962) David Bleger (VP 28181) Jorge Delgado Ex Vocales Suplentes: Osvaldo Mattana (VP 44475) José Roberto Moreno (FA 140014) Alberto Lovera (PA 58865) Guillermo Sergio Bellingeri (FA 77709) Ex Comisión Fiscalizadora (2004-08) Ex Presidente: Eduardo N. Fenouil (VP 38673) Ex Miembros Titulares: Luis José Zamparo (VP 38173) Víctor Di Paolo (VP 39782) Ex Miembros Suplentes: Juan Curatolo (VP 39347) Juan Rubén Vallejo (PA 141219) Jorge Rosso (VP 58785) Luis Alberti Tettamanti (PA 124026) Junta electoral 2008 Francisco Arcando (PA 137089) Rubén San Juan (FA 102892) Alicia Bianchi (FA 136177) Juan José Galván (PA 137751) Carlos Preconi (FA 135185) Suplentes: Daniel Alberto Bocchi (FA 137030) Gerardo Calabretta (FA 135274) Marcelo La Torre (PA 155986) Mauro Zacarías Guzmán (FA 137760) Junta electoral 2004 Marcelo La Torre (PA 155986) Juan José Galván (PA 137751) Francisco Arcando (PA 137089) Roberto Castañeira (PA 59312) Gerardo Calabretta (FA 135274) Alicia Bianchi (FA 136177) Carlos Preconi (FA 135185) Rubén San Juan (FA 102892) Federico Cánepa. (FA 227288) Ex Comisión Directiva: Mario Jiménez (VP 25609) Enrique Martelón (FA 63551) Juan Trovati (VP 38056) Socios denunciados penalmente, sin ocupar cargos Silvia Mabel Zárate (FA 155289) Vanesa Lorena López (PA 151687) Jessica Romina López (PA 151686)

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